“Tiene de alto como tres cuartas y está sentada sobre un asiento, que ni es silla ni parece ser más que un trozo de madera labrado; y, registrado con cuidado, se conjetura que el artífice labró la imagen, asiento y peana sólo de una pieza y ésta (la peana) tiene de alto poco más de un dedo, haciendo figura orbicular y en ella aparece escrito alrededor, con caracteres bien antiguos, que con dificultad se leen: O MATER DEI, MEMENTO MEI (Madre Dios, acuérdate de mi). La fisonomía del rostro de esta divina Señora es en el todo más largo que redondo. La frente grande; los ojos azules y de color de cielo y no muy grandes; la nariz aguileña; la boca pequeña y cerrada; la barba proporcionada. Está adornada con toca de talla y debajo de ella se descubre algo de cabello y encima sobresale un poco de madera quebrada. Lo que da a entender que tuvo corona (diadema) de la misma talla. El cuerpo está vestido de una túnica sin manto; no se la descubre pie alguno; los brazos, proporcionados; las manos largas, especialmente los dedos; en la mano derecha, que la tienen hacia arriba, mantiene una manzanita y en la izquierda está colocado el Niño, el que asimismo es de talla, de la misma materia que la Madre; tienen de alto como cinco dedos, vestidos de túnica de talla, toda ella de color encarnados, algo deslustrado por la antigüedad. No se sabe que tenía en las manos, porque está sin ellas. Ocurrido por algún accidente que se ignora y aún de los pies faltan las extremidades. Esta como sentado sobre la mano izquierda de nuestra Señora, aunque ésta (mano izquierda) no se registra”.
 
La talla original desapareció. Se deduce de la descripción que la altura de esta talla original era de unos 40 cm. No se sabe de que madera se hizo, pero con una muestra extraída por Fita, se comunicó que era de chopo álamo y álamo negro, especie sumamente común en toda España.

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